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2 de diciembre de 2015

[CRÍTICA] ‘Coche Policial’: La próxima vez ciérralo bien.

Cop Car

‘Coche Policial’ supone la segunda y más acertada incursión en solitario como director de Jon Watts, siendo el film elegido por la National Board of Review como uno de los mejores proyectos independientes de este año. Algo que le ha valido a Watts para que Marvel le eche el ojo, y sea elegido como el nuevo director de la próxima película de ‘Spider-Man’.



Dos chavales de diez años encuentran un coche de policía aparentemente abandonado y deciden montarse para dar una vuelta. Pero esto será el inicio de un tortuoso y desesperado juego del gato y el ratón en el que la única salida será darle al acelerador y conducir tan rápido como puedan.

Concebida como un thriller con tintes de road movie, el mayor acierto de ‘Coche Policial’ es saber jugar dentro de su propia concepción como film independiente. El aura de bajo coste y la libertad creativa que conlleva para el director, permiten a éste narrar con un ritmo pausado, más bestia y cargado de humor negro, el camino hacia la madurez de los dos protagonistas.


En este sentido, nos encontramos con dos niños muy inocentes, cuya vida se desenvuelve en la Norteamérica más profunda y tradicional, y cuyo único deseo es vivir una aventura mientras escapan (seguramente por una pataleta propia de la edad) de su hogar. En otro término, tenemos al antagonista, el Sheriff corrupto interpretado por Kevin Bacon, que al encontrarse en la situación de no disponer de su coche, se ve comprometido de cara a ser descubierto por sus compañeros en los líos en los que anda metido.


Esa dicotomía entre la inocencia encarnada en los niños y la culpabilidad del policía enfrentadas entre sí, así como el camino hacia la madurez de los primeros, es quizá el fuerte de un film que 'tarda en arrancar,' y que ciertamente se vuelve bastante tedioso pese a sus escasos 90 minutos de duración. Casi parece que estemos ante un cortometraje alargado en exceso, con algunas partes sobrantes y que en definitiva no aportan nada a la historia, tardando en hacer acto de presencia ese juego del gato y el ratón que nos vende su sinopsis. Aún así, las interpretaciones de los principales protagonistas están muy acertadas, y el film en general bien dirigido y montado, con una fotografía fría y ruda, y pese al lastre de tener una banda sonora anodina y que no aporta nada.


our car

Jon Watts mejora en su segundo film contándonos una historia mejor perfilada y dirigida que ‘Clown’. Sin embargo, un ritmo narrativo demasiado pausado (pese a su humor) en sus dos primeros actos, su escasa originalidad, y esa sensación de cortometraje alargado, lastran un proyecto que quizá con más elementos en la historia (que se nos sugieren pero no se nos explican) hubiera conseguido ser algo más destacable.

NOTA: 5.5
Por Joaquín Muñoz

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