Nota: Con todo o casi todo dicho acerca de la nueva obra de Denis Villeneuve, La llegada; en cosonancia con la película, este escrito se ha permitido alterar levemente su estructura temporal de lectura lineal y crear un corpús menos enlazado. Sin embargo, se ha intentado conseguir un texto coherente y perfectamente legible.
El cine es, entre otras cosas, un
medio de comunicación. Hacerlo, por otro lado, es un arte de cohesión y
coherencia entre elementos muy dispares sintetizados en torno al espacio y al
tiempo. Toda película suele estar llena de mensajes que se nos transmiten de
forma más o menos directa a través de la trama y su contexto. Algunas, las
mejores, consiguen pasar de ser meros vehículos transmisores de información
para convertirse por sí mismas en mensajes. La
llegada logra la sincronía de todos sus niveles de significado y forma para
convertirse en uno de los mejores ejemplos de coherencia del cine reciente, tan
poblado de películas inertes como de supuestos radicalismos altamente
inestables.