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5 de octubre de 2015

[CRÍTICA] Irrational Man: un Woody Allen confuso


Cada año todo amante de la obra de Woody Allen espera con ganas el trabajo anual del director que, a pesar de presentar un nivel inferior a las películas que le han consagrado como director de culto, son siempre interesantes de ver.

Irrational Man retrata la vida de Abe Lucas, un reputado filósofo que no encuentra sentido a su deprimente vida. Todo ello cambiará cuando entre de profesor a la universidad de una pequeña localidad. Allí conocerá a dos mujeres, Rita Richards, compañera y profesora, y Jill Pollard, su alumna más brillante. Mientras Rita le seduce para escapar de un matrimonio aparentemente feliz, Jill se enamora de él irremediablemente a pesar de querer a su actual novio, Roy. Aunque la influencia de las dos personalidades femeninas es decisiva, Abe no superará su infelicidad. La visión de su vida cambiará por arte del azar, cuando escuche junto a Jill una conversación de unos desconocidos.


Este es el punto de partida de la nueva obra del cineasta de Brooklyn, una película que une filosofía, amor y asesinatos. Si normalmente en todas sus películas se repite el mismo mundo interior de sus personajes principales, aquí no iba a ser menos: Abe Lucas es el típico personaje masculino pesimista y melancólico cuya deprimente personalidad se apoya en los pilares de Nietzsche y Kierkegaard. Además, por su presencia de la filosofía y el conflicto moral, Irrational Man recuerda más que nunca a films anteriores como Misterioso asesinato en Manhattan, Match Point o Delitos y faltas. Sin embargo, el dramatismo de las dos últimas películas mencionadas se pierde en su última película, en donde cada momento mínimamente serio u oscuro se destroza para convertirse en la parodia de una intriga sin apenas gracia. La guinda del pastel es la constante música jazz de fondo, que definitivamente cambia el tono dramático de cualquier escena.


A pesar de ello, la película es una obra entretenida, en donde el espectador puede disfrutar de un reparto ejemplar conducido por un Joaquin Phoenix fantástico y que lleva tras de sí la interpretación de las mejores películas recientes (Puro vicio, The master o Her). El personaje femenino que más destaca es la siempre encantadora Emma Stone, un rostro tan peculiar y expresivo que es todo un gusto ver en pantalla grande y que, en esta segunda película con Allen (la primera fue Magia a la luz de la luna), se consagra como su actriz fetiche del momento.


Sus actores, su rigurosidad intelectual y sus ingeniosos diálogos siguen siendo lo más destacable de las obras recientes de Woody Allen. A pesar de ello, Irrational Man se convertirá en un título más que pasará desapercibido de entre todas sus películas actuales. Irrational Man se convierte en una Irrational Film, donde los tonos dramáticos y cómicos se confunden para crear un mix con escaso interés y gracia.  

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