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25 de junio de 2015

[CRÍTICA] ‘Jurassic World’: ¿El Sueño de John Hammond?

Jurassic World

Dirigida por Colin Trevorrow, ‘Jurassic World’ supone la cuarta parte de una de las franquicias más queridas por el público, sobre todo la maravillosa e inigualable ‘Jurassic Park’. El film está siendo todo un éxito en todo el mundo, rompiendo records de taquilla allá por donde se estrena, quedando claro que el público tenía ganas de ver dinosaurios y sobre todo algo con lo que todo el mundo soñaba cuando se estrenó la primera parte, ver el parque abierto, pero la pregunta es ¿Habrá conseguido igualar/superar a su transgresora primera parte del 93?


El argumento, situado veintidós años después de lo ocurrido en ‘Jurassic Park’, gira en torno a una isla Nublar que ha sido transformada finalmente en un parque temático, Jurassic World, con versiones «domesticadas» de algunos de los dinosaurios más conocidos. Cuando todo parece ir a la perfección y ser el negocio del siglo, un nuevo dinosaurio de especie todavía desconocida y que es mucho más inteligente de lo que se pensaba, comienza a causar estragos entre los visitantes del Parque.

En este sentido, nos encontramos con un film muy irregular que se mueve entre la fina línea que separa el homenaje a su primera parte y la copia descarada de la misma. Lo primero lo vemos en los múltiples guiños que hay en cada minuto a toda la franquicia, algo que el espectador más nostálgico agradecerá y le sacará una media sonrisa. Sin embargo, también vemos de lo segundo durante todo el film, no solo por un argumento con una estructura y una narrativa prácticamente calcados de ‘Jurassic Park’, sino porque directamente se han copiado descaradamente la mayoría de escenas de la primera.


La escena del Mosasaurus ejemplifica esto a la perfección; si en la primera parte se les daba de comer a los velociraptores una vaca, algo que por falta de presupuesto no veíamos con pelos y señales, en ‘Jurassic World’ copian el mismo plano, pero con un tiburón blanco (guiño a otro clásico de Spielberg) para el Mosasaurus, esta vez dado los recursos del film, con todo lujo de detalles. Esa escena solo es una de mil sacadas de la primera película, donde no se han molestado ni en intentar introducir ya no personajes nuevos, que los hay (el único original es Dr. Wu), sino que por lo menos tengan personalidades diferentes, siendo un ejemplo los niños, uno que sabe de todo sobre los dinosaurios, el más pequeño, y otro que esta para hacerle compañía viendo el parque ¿Os suena de algo?

Casi parece que Trevorrow y sus guionistas, no quisieran arriesgarse ofreciendo algo nuevo, solo introducen una subtrama sobre la posibilidad de utilizar a los dinosaurios para algo más que atracciones en el parque temático, y que no termina de estar bien desarrollada, presumiblemente porque se explotará en una hipotética quinta parte, pero que aquí se queda a medias en desarrollo.


La dirección se entrega al convencionalismo más puro, Trevorrow no es Spielberg, y aunque lo intenta, no consigue impregnar el film con la tensión con la que el segundo se movía como tiburón en el agua. Además, el film está cargado de efectos digitales que ciertamente, se notan demasiado, y que se podrían perdonar si no fuera porque ‘Jurassic Park’ con 22 años más, la supera en este apartado. El Tyrannosaurus Rex de la primera parte, sigue pareciendo más real que el de ésta última, algo que no se entiende dado el avance tanto en efectos convencionales como digitales, y que no hace sino que se valore más y se entienda lo transgresora que fue ‘Jurassic Park’.

Aun así, no todo es malo en el film, lo bueno de copiar a ‘Jurassic Park’, es que aunque no sorprende, sí que es tan entretenida como aquella. Además, el personaje de Chris Patt junto con la subtrama de los velociraptores también supone un punto positivo para el film y que ciertamente es algo nuevo que no habíamos visto antes y se agradece, así como el ‘No haber reparado en gastos’, también le sienta bien para alguna que otra escena que se quedará en la retina del espectador.


Ciertamente es una lástima, porque el film parece confeccionado de tal manera para contestar a la pregunta que todos nos hacíamos cuando vimos ‘Jurassic Park’ ¿Qué hubiera pasado si Hammond hubiera conseguido abrir el parque?, en este sentido, para los que tengan mucho cariño a la primera parte, es posible que también les guste esta, ya que la pregunta queda contestada, y es un paso adelante en la franquicia, que junto con todos los guiños, se denota mucho cariño del producto hacia los fans, pero ¿Es suficiente lo que se nos ofrece? Bueno, siempre es una gozada ver a los dinosaurios en acción, y el aplauso generalizado del público al terminar el film, sobre todo de los más jóvenes, lo demuestra, quizá ‘Jurassic World’ es para ellos lo que fue para nosotros ‘Jurassic Park’, y eso también es bonito de ver.


En definitiva, no sé si ‘Jurassic World’ es el sueño cumplido de John Hammond o el de muchos niños que crecieron con ‘Jurassic Park’, sin embargo, como aquel circo de pulgas del que se nos hablaba, el control es una ilusión, y eso se aplica también a un film que brinda una ilusión, pero donde ciertamente, no hay ningún control, por muy entretenido y nostálgico que sea.

PD: Esos tacones por la selva...

NOTA: 6.0
Por Joaquín Muñoz

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