Nada más acceder a la sala donde se proyectaba Café Society,
un señor nos preguntó sorprendido, a mi acompañante y a mi, que si realmente
veníamos a ver esta película, que sí no nos habíamos confundido de sala y que
realmente queríamos ver la película de Woody Allen. Y yo me pregunto: ¿tan
extraño es ver una película de Woody Allen? Para mi, la respuesta es no.
Perdónenme por usar este término, a mi tampoco me agrada mucho pero creo que en
este caso he de usarlo, Woody Allen es un director totalmente “mainstream”. Y
no lo digo en un sentido peyorativo si no todo lo contrario, con esto quiero
decir que tiene el favor del público, que es conocido por todos y que sus
películas, en mayor o menor medida, gustan. Aún así parece que una persona
joven y que vive en una ciudad como Cartagena no le pueden gustar este tipo de
películas. Igual aquel hombre solo bromeaba, pero me apetecía compartir esta
pequeña reflexión en la reseña.
Café Society nos trae de vuelta al Woody Allen más puro, el que es capaz de construir una comedia romántica tan frenética como graciosa. Los 96 minutos que dura la película resultan cortos debido a su elenco de personajes que, al estar tan bien construidos, hacen que entres de lleno dentro de la historia. Una historia que ocurre entre Hollywood y New York, durante los gloriosos años 30.
Café Society nos trae de vuelta al Woody Allen más puro, el que es capaz de construir una comedia romántica tan frenética como graciosa. Los 96 minutos que dura la película resultan cortos debido a su elenco de personajes que, al estar tan bien construidos, hacen que entres de lleno dentro de la historia. Una historia que ocurre entre Hollywood y New York, durante los gloriosos años 30.
Este elenco de personajes están encabezados por Bobby
Dorfman y Vonnie. Bobby es un chico torpe y tímido que llega a Los Ángeles con
el objetivo de que su tío, un productor de renombre hollywoodiense, le proporcione
un trabajo con el que poder mantenerse. Es allí donde conoce a la preciosa
Vonnie, la secretaria de su tío, que desencadenará toda la historia de amor. Los
personajes secundarios también resultan realmente interesantes, especialmente
el cuñado comunista y el hermano mafioso.

Hablando de aspectos más técnicos, el film tiene imágenes
realmente bellas. Algunos de sus planos resultan realmente increíbles. En este
sentido debo rendirme ante el trabajo del director de fotografía, Vittorio
Storaro, conocido por películas como
Novecento o Apocalypse Now.
En definitiva, recomiendo esta película a cualquier persona
que desee ver una comedia ágil, divertida y enérgica pero con un punto
agridulce, es decir, como la vida misma. Sus escenas, como he mencionado
anteriormente, son hermosas a la par que cuenta con gags realmente hilarantes,
que harán disfrutar sobre todo a los más cinéfilos, ya que cuenta con algún que
otro cameo de los directores del cine clásico. Si hubiese que compararla con
alguna obra del propio Woody, diría que se hermana, por como esta ambientada,
con películas como Balas sobre Broadway o Días de radio, que en mi opinión son
de sus mejores obras.
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